lunes, 15 de septiembre de 2014

¿Depresión post-vacacional? No, gracias

Querido diario: 

Son las 2.25 de la mañana del 15 de septiembre de 2014. Después de mirar y remirar las casi mil fotos de mi cuenta de Instagram, y volver a revivir estos últimos años de mi vida, no puedo dormir. Me encuentro muy agitado y no entiendo por qué. 

No se si será porque mañana empiezo la dieta y el gimnasio o quizás sea por la incertidumbre de no saber si, sonará el teléfono algún día, producto de la cantidad ingente de folios que he repartido y de los megas que he gastado de mi tarifa de datos enviando mi foto (con cara de bueno), mis datos personales y mi formación y experiencia laboral.

Quitando esos dos detalles sin importancia, sigo sin entender por qué no puedo dormir. Tal vez pueda deberse también a que en los últimos cuatro días he vivido más de noche que de día, como decía aquella canción de La Fuga. 

Tras dar vueltas y más vueltas he decidido aprovechar ese tiempo perdido de la vida en el que por más que sudes en la cama si no tienes sueño, no te vas a dormir, para volver a retomar este vicio inexplicable que tenía absolutamente abandonado.

Después reiniciar el ordenador dos veces, porque el pobrecito mío no arranca ni a la de tres (y me lo apunto en la lista de cosas pendientes por hacer durante este largo invierno en el pueblo del secarral y matojo), he ingresado mi usuario y contraseña de blogger y... ¡zas!

¡Esto sí que no me lo esperaba!

Aun habiendo transcurrido dos largos meses sin añadir ni una sola coma en el blog, ¡tengo más de 1.000 visitas nuevas!

Dos largos meses en los que me ha pasado de todo... Realmente no se como sigo vivo, ¡os lo juro! Diversas aventuras y desventuras ha sufrido Mr. Horrible durante este periodo estival.

Lo primero y más importante, deciros que conseguí alcanzar uno de los objetivos básicos y primordiales que me atormentaba un día tras otro: 

Presenté, defendí y APROBÉ el maldito TFG

Desde el día 23 de julio puedo decir a pleno pulmón que SOY MAESTRO. Eso sí, ¡qué distinto se ve todo ahora! (Desde ese instante pasé a ser un grano más de arena del desierto entre todos los demás).

La semana posterior a tal hazaña me dispuse a visitar muy emocionado la temida oficina del INEM (y a ver por qué, si lo único que iba a hacer era engrosar un poco más la maldita lista). Después de un buen rato esperando me volví a mi casa si haber hecho nada porque aún no disponía del título que certifica lo que soy (a día de hoy sigo sin tenerlo y no se a que esperan). Después de pasarme bien por la piedra con las tasas no han sido capaces de mandármelo a casa todavía. 

Y eso que lo peor aún estaba por llegar...

El día 7 de agosto decidí dejarme en el carro del supermercado mi adorado y precido iPad. (Así, sin pan ni na'). ¿Qué queréis que os diga? ¿Qué estoy enfermo? ¿Que soy un esclavo de la tecnología? ¿Que estoy enganchado? 

¡PUES SÍ! ¡Lo reconozco! Y el iPad es mi lista de la compra, mi libro con infinitas historias que descubrir, mi radio particular, mi ojo indiscreto que todo lo ve (y lo captura si es necesario), mi ventana al mundo exterior y mi compañero inseparable durante dos meses.

Os prometo que no me lo podía creer. Ni yo mismo daba crédito a lo que sucedió. Jamás había perdido nada en la vida hasta ese momento. Los más cercanos (y los que no también) me habéis sufrido totalmente. Me he lamentado todos y cada uno de los días que han pasado desde aquel fatídico día.

Lo que tampoco sabía es que gracias a las nuevas tecnologías y a la gran labor de un magnífico equipo de investigación, casi un mes después, me llamarían para decirme que lo habían encontrado. Llamarme materialista pero no os imagináis el peso que me quité de encima...

Queridos lectores, tengo varios temas pendientes de los que os quiero hablar, pero no os preocupéis, ¡tenemos mucho tiempo! Y no quiero aburriros ya desde el principio de la temporada. Poco a poco y con tranquilidad. 

Por cierto, no puedo despedirme sin agradecer (de todo corazón) a todas las personas que se han preocupado por ayudarme, de una manera u otra, durante estos últimos días.

¡Gracias!

Y ahora sí. Son las 3.43 de la mañana y me escuecen los ojillos. Va a ser que lo que realmente me pasaba, es que no podía vivir ni un segundo más sin darme una vuelta por aquí y agradeceros infinitamente lo GRANDES que sois todos. ¡Un hurra por vosotros!

¡¡¡Mr. Horrible ha regresado de las vacaciones!!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario